La sonorización de grandes eventos evidentemente comporta el uso de sistemas de sonido de gran envergadura. Estos montajes con decenas de cajas apiladas formando grandes columnas acústicas y una gran cantidad de Kilowatios en amplificación puestos en juego, requieren la intervención de una serie de recursos, tanto técnicos como humanos, que es preciso prever y coordinar de forma adecuada para llevar las cosas por su cauce preciso y, en consecuencia, obtener los mejores resultados posibles.